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jueves, 29 de octubre de 2020

Luz de gas ¿Alguna vez te han hecho gaslighting?

Para tratar este tema, del cual he sido victima, primero os haré un breve resumen muy técnico y luego os contaré desde mi propia experiencia, varios ejemplos de situaciones que viví y que me hicieron comprender que lo que esta persona me había hecho era gaslighting

El maltrato psicológico llamado gaslighting o luz de gas debe su nombre a la película Gaslight de George Cukor. En ella se muestra a un hombre que acaba modificando la percepción de su mujer sobre la realidad hasta inducirla a locura. Manipula también la relación entre ambos y le repite de forma constante que exagera, que hay hechos que nunca han sucedido y, por supuesto, que está loca.

Este tipo de maltrato en ocasiones aparece combinado con la violencia física, o como un antecedente de la misma. Anulada la autonomía y la estabilidad mental de la víctima, aparece una espiral de maltrato de la que es muy complicado salir, especialmente cuando los primeros signos no pueden ser identificados fácilmente.

La técnica luz de gas es usada por el maltratador para someter y anular a la víctima. Una forma de violencia sutil pero muy efectiva, que acaba provocando que la persona  que lo sufre acabe creyendo que está perdiendo la salud mental. A través de la repetición de afirmaciones, la negación de hechos que sí han ocurrido realmente y el uso de la dependencia emocional, el maltratador ejerce poder sobre la persona maltratada y acaba anulando por completo su voluntad.

 ¿Qué signos podrían indicar que una persona puede estar sufriendo luz de gas?

El maltratador repite constantemente que estás loca o que deberían encerrarte.

- Quien ejerce el abuso, da la vuelta a las situaciones y se sitúa como víctima.

- El maltratador convence a la víctima de que es responsable de que todo salga mal.

- La víctima tiene sensación de irrealidad o despersonalización y llega a dudar de la propia realidad.

- La víctima nunca tiene la razón. El maltratador se esfuerza en llevarle siempre la contraria.

- Ataca las cosas que tienen valor para la víctima.

- Miente de forma desvergonzada

-El poder es tan grande que la persona maltratada se convence de que no percibe bien la realidad.


Antes de contar lo que yo he vivido, quiero dejar muy claro que yo no recibí violencia física por parte de esa persona. Pero no hizo falta ningún empujón o bofetada para que todo lo que me hacía y salía de su boca me doliera más que cualquier dolor físico.

Aclarado ese punto, os voy a contar algunas de las situaciones que viví y que una vez pasado un tiempo de la ruptura e informarme a través de libros de psicología, foros, webs y hablarlo con mucha gente, llegue a la jodida conclusión de que yo, una mujer que meses antes de conocer a este personaje era fuerte, independiente y había conseguido quererme y aceptarme, había perdido todo eso por culpa de un maltratador psicológico conocido como narcisista.

 

Situación 1.

Cuando le conocí, y antes de iniciar una relación, me dijo que llevaba casi dos años sin tener relaciones con ninguna mujer y que la última que le había  interesado era una chica a la cual había conocido 3 meses antes de conocerme a mí, pero que ella no quiso nada más allá de una amistad con él. Hasta ahí todo bien. La segunda vez que esta chica salió en una de nuestras conversaciones fue cuando llevábamos un par de semanas juntos. Por curiosidad le pregunté más cosas sobre ella y la historia empezó a cambiar. Ahora decía que la conocía desde hacía 6 meses y que llegaron a liarse pero que no paso nada más allá de 4 besos porque ambos se dieron cuenta de que no había química. Esa variante de la historia me hizo dudar y le pregunte porque la primera vez que me había hablado de ella me había dicho otra cosa distinta. Me dijo que eso no era así, que yo no le había prestado atención cuando me lo contó y que yo lo entendí todo mal. Soy un tanto despistada, así que pensé que tenía razón y no le di más vueltas. A los tres meses de relación, y de repente, sin haber tenido crisis ni discusiones, me dejó. Y lo hizo por teléfono, primero en una conversación de whattsapp y luego vía llamada gritándome, faltándome al respeto y llamándome loca. En medio de todo eso la chica en cuestión volvió a salir en medio de la conversación y de nuevo el guion cambio. Ahora la conocía de hacía casi un año, había dormido varias veces en casa de ella,  en la misma cama, pero que nunca había pasado nada, y la guinda era que la última vez que eso había pasado fue la noche del día que nos conocimos. Eso ya me mosqueo he hizo que pensara mal de la chica. Si, lo sé, aquí el único culpable era él, ella no tenía culpa de nada, pero en aquel entonces estaba ciega y no quería verlo así. Dos semanas después de romper me pidió quedar para vernos y acabamos liados, hasta que al cabo de un mes volvimos a ser pareja formal. La famosa chica salió en varias conversaciones nuestras a lo largo de toda la relación y cada vez había algún cambio nuevo. La última vez que la nombro, en la cuarta ruptura y definitiva, la historia ya era que la había conocido dos años antes de conocerme a mí, que se habían llegado a acostar en casa de él, en esa cama que compartimos durante meses de relación y que la chica después de un solo polvo le dijo que solo le quería como amigo. A todo esto, era yo la que no había entendido la historia desde el principio y que obviamente, estaba loca.

Situación 2.

No solo me mentía en cuanto a chicas con las que había tenido algo en el pasado. También lo hacía con amigos suyos y con su propia familia. A veces me explicaba la misma anécdota 2 o 3 veces, y cada vez la historia era distinta a la anterior. Si yo le decía algo respecto a que en las otras ocasiones me había dicho algo diferente, me decía que estaba equivocada, como siempre y de nuevo recalcaba que estaba loca.

Situación 3

Y si tergiversaba todas las historias de su pasado o de gente de su entorno, es más que obvio que hacia exactamente lo mismo con cosas que vivíamos ambos. Muchas veces le recordaba alguna película que habíamos visto o algún sitio donde habíamos ido a comer y negaba que eso fuera así. Siempre era yo la que estaba equivocada y la que recordaba todo mal. Una vez más estaba loca.

Situación 4

Uno de mis mejores amigos y un gran apoyo en momentos muy jodidos de mi vida es mi primer ex. Nos conocemos desde hace ya 18 años y es quizás, junto a mi madre, quien mejor me conoce, porque me ha visto hasta en los peores momentos de mi vida. Pues bien, eso él no lo soportaba. Y cada vez que quedaba con mi ex, siempre con su mujer presente, la cual también es amiga mía, él me liaba el pollo. Intentaba quedar con ellos una vez al mes como mínimo, así que una vez al mes tenia bronca asegurada y acusaciones como “seguro que aún sientes algo por él” “fijo que te lo quieres follar otra vez”…

 

En mi propia experiencia no todo era mentirme, cambiar las historias cada vez que me las contaba, tergiversar todo lo que yo decía o hacerme creer que estaba mal de la cabeza.

También estaba el menospreciarme continuamente, convencerme sutilmente que no me pusiera nada que enseñara parte de mi cuerpo y acabar vistiendo lo más tapada posible.Que las pocas veces que me maquillé estando con él me dijera que no me quedaba bien y que estaba mejor sin maquillar.

Que las series y películas que me gustaban a mí y a él no eran directamente una mierda.

Y con la música pasaba dos tercios de lo mismo. Me molestaba en preparar pendrives con música que nos gustaba a ambos para escuchar en nuestros viajes en coche y cuando empezaba a sonar la canción de alguno de mis grupos favoritos y que a él no le gustaban, pasaba a la siguiente. Y si le preguntaba por qué lo había hecho o me atrevía a decirle que yo quería escucharla, me decía que mi música era basura. Así, literalmente.

Mis gustos no tenían ningún valor.

Pero de todo el machaque psicológico que recibí por su parte, el que más me dolió con gran diferencia y el cual fue el único del que fui consciente estando con él, fue como minimizaba mis problemas y me decía que era una dramática y exagerada por no superar la muerte de mi padre y no dejar de llorar por él. Cuando mi padre no llevaba muerto ni 6 meses.

Excepto esto último, del resto yo no era consciente estando en la relación.

Durante la última ruptura, consiguió hacerme sentir culpable de todo, que me viera yo como la mala de  la película, que la relación se había ido a la mierda porque yo había hecho mal las cosas y que él era la pobre víctima. Le llegué  consolar yo a él. Una vez más, consiguió girar la tortilla a su favor y manipularme.

Fue a raíz de la ruptura, de alejarme del todo de él y cortar todo contacto, que poco a poco empecé a ver las cosas tal y como habían sido realmente.

Pero para ello necesite a gente que me quitara la venda de los ojos.

Primero lo hicieron mis primas. Una de ellas, al poco de empezar mi relación con él, lo conoció brevemente, apenas 5 minutos, un día que fue a recogerme estando con ella. Y fue lo justo y necesario para que a la siguiente vez que quedamos, me dijera que no le había dado buena espina y que no lo veía para mí.

Mi otra prima y su pareja, a los pocos días de la ruptura tuvieron una charla conmigo.

Él, siendo hombre, había visto actitudes de mi entonces pareja hacia mí, que no le gustaban nada.    Veía que me trataba como si fuera inferior a él, se burlaba de mí y enfocaba sus complejos e inseguridades en mi para sentirse mejor consigo mismo.

Mi prima asentía con la cabeza mientras me decía todo eso y fue a partir de ahí que empecé a intentar recordar todas las cosas que os he contado antes, pero que en su momento, cuando sucedieron, yo no fui consciente de que fueran así.

Luego vendrían charlas con dos amigos míos que le conocieron una única vez, y en el poco rato que compartieron con nosotros vieron cosas de él que no les gustaron.

Pero no solo gente de mi entorno habló conmigo, sino que también gente del suyo se puso en contacto conmigo, no solo para darme apoyo sino que también me dijeron que no veían bien como me trataba y que no había sido bueno conmigo.

Que esas personas que deberían estar a su favor me dijeran eso fue el impulso definitivo que necesitaba para empezar a buscar libros y artículos sobre relaciones toxicas y manipulación psicológica y después de informarme mucho conseguí dar con la clave de todo. 

Mi ex era y es un narcisista.

Ahora me toca lidiar con todos los traumas que me generó. Como la nula autoestima, el sentimiento de que no sirvo para nada y la sensación de que no soy digna de que nadie me quiera.

Ahora me toca sanar todas esa heridas que me ha dejado en la mente. Esas que no me dejan avanzar en la vida, que me hacen sentir pequeña y que me impiden ser feliz.

 

sábado, 3 de octubre de 2020

Rechazo

Seguro que más de una vez en tu vida te has sentido fuera de lugar, que no encajas con tu familia, tu pareja o grupo de amigos, o peor aún, que no encajas en este mundo.

Pues bien, yo siento eso todos los días de mi vida desde que tengo uso de razón.

Supongo que se debe a que desde bien temprana edad siempre me he sentido desplazada, apartada e ignorada.

Ya he contado con anterioridad que siendo una niña de apenas 3 años, me diagnosticaron TDAH, lo cual provocó el rechazo por parte de mis compañeros de clase e incluso mis profesores, e hizo que mi madre decidiera cambiarme de colegio a los 9 años.

Pasé los últimos cuatro años de colegio la mar de bien, rodeada de buenos docentes y aún mejor, de unos compañeros maravillosos.

Pero llegó el instituto, y yo, una chica de 14 años con sobrepeso, gafas y ortodoncia, la cual hasta la fecha solo había sentido rechazo a raíz de la ignorancia de la gente, ahora empezaba a sufrir insultos, burlas y amenazas día si y día también en el instituto.

Todo aquello hizo, que mi ya de por si débil autoestima, se hiciera añicos y que desde entonces, nunca me haya sentido bien en mi propia piel y siempre este con la incertidumbre de si caigo bien a la gente que me rodea o tan solo son amables conmigo por pena. 

O de auto convencerme siempre, de que cuando alguien me gusta, no soy digna de esa persona y que jamás de los jamases podría fijarse en alguien como yo.

Para empezar, con 13 años, cuando deje de ser hija, nieta y sobrina única tras la llegada de mi hermano, y posteriormente los nacimientos de mis primos, ya comencé a sentir la indiferencia y la ausencia de cariño por parte de mi propia familia (excepto mi madre)

Nunca, y os juro que es totalmente cierto, ningún miembro de mi familia, ni tan siquiera mis padres, me han dicho que se sientan orgullosos de mi o me han felicitado por algún logro que haya alcanzado. Nunca.

De ellos solo he escuchado expresiones de decepción.

En cambio, mi hermano es muy listo (es el primero de la familia en ir a la universidad y eso ha sido machaque continuo para ser comparada con él)

Mi prima es guapa y delgada (ella salió a su otra familia, suerte la suya, pero yo en cambio, heredé toda la genética de nuestra familia, bastante altura, kilos de más y corpulencia)

Total, que siempre he sido la oveja negra de mi familia.

No obstante, todo este desprecio y las constantes comparativas, y aunque algunos miembros de mi familia, como mi abuela paterna, han intentado siempre por todos los medios meter mierda para que les tuviera envidia, nunca ha sido así

Por mi hermano y mis primos siento autentica adoración, aunque es más que obvio que eso no ha sido, es y nunca será, reciproco.

Respecto a mis parejas, siempre me he sentido menos que ellas.

Con mi primer novio formal, Juan (o súper formal, ya que estuvimos casi 13 años juntos) no me sentía menos que él, o no al menos la mayoría del tiempo. Pero sí que sentía mucha inseguridad ante su familia. Durante todos los años que estuvimos juntos, siempre tuve la sensación de que les caía mal y que por mucho que me esforzara y lo intentara, nunca me iban a aceptar como una más de la familia. También ante los amigos que teníamos en común (algunos eran amigos suyos o míos antes de conocernos y a otros los conocimos a lo largo de la relación) sentía que siempre caía mejor él que yo, que a mí me aguantaban por ser su pareja (cuando lo dejamos, muchos de ellos dejaron de hablarme y con ello demostraron que siempre fui “la novia de…”)

Mi segunda pareja estable, Juan Carlos, siempre me hizo sentir invisible.

En el año y medio que estuvimos juntos nunca me presentó a un solo amigo o a su familia.

Una vez nos encontramos con su mejor amigo justo cuando nos despedíamos en el metro y fue una situación bastante embarazosa.

No podía publicar fotos suyas o de ambos, ni tampoco podía hablar públicamente de él. Según decía, y yo como una tonta me lo creía. Tenía fans (hace un tiempo tenía un blog de cierto éxito y tras él un club de seguidoras bastante taradas, ya que algunas llegaron a enviarle fotos desnudas, así que…) y decía que si se enteraban de lo nuestro iban a malmeter y querer destrozar nuestra relación.

Lo sé, no hace falta que me lo digáis…que gilipollas fui!

Mi tercera y última relación con cierta persona que no voy a nombrar porque solo escuchar su nombre me pone enferma (y tócate las narices, se llama como mi padre y mi hermano así que esa cruz me va a perseguir toda mi vida) ha sido muy dolorosa y toxica, porque es una persona narcisista y manipuladora psicológica.

Pero no voy a entrar en detalles porque podría llevarme días explicaros todo lo que esa persona me ha hecho pasar durante el escaso año que hemos estado juntos y todos los traumas y secuelas emocionales que me ha causado y de los que poco a poco voy sanando.

Pero básicamente y resumiendo, estar con esa persona ha hecho que todos los avances que había hecho en el casi año y medio posterior a mi ruptura con Juan Carlos y que eran muchos (quererme a mí misma, atreverme a vestir con ropa que enseñara algo más mi cuerpo, quitarme complejos…) todo eso que había ganado lo hizo desaparecer con sus celos e inseguridades que proyectaba en mi haciéndome cambiar mi forma de vivir, de ser, de vestir y hasta de sentir.

Me ha dejado tan tocada, que sé que aunque con el tiempo llegue a superar todo este dolor y vuela a ser la que era, jamás podré volver a tener ningún tipo de contacto o relación con él, como por ejemplo la amistad que tengo ahora con Juan.

Entremedio de estas 3 relaciones estables y formales, he tenido algún que otro rollo.

Es más, la primera vez que estuve con un chico, fue en una relación de amigos con derecho a roce.  Algo que duró algo más de un año y que estuvo lleno de abuso de poder por su parte (yo tenía 17 y el 21)

Después de mi relación tan duradera, estuve de rollo con un chico genial.

De él no puedo decir nada malo. Y es más, cuando todo terminó, aquí en mi blog, le dediqué un post hablando muy bien de él. Y es que es así, se portó de 10 conmigo.

Tras mi ruptura con Juan Carlos, estuve casi un año sin querer saber nada de tíos, hasta que empecé a tontear con uno de twitter y la cagué.

Después de un mes intercambiando miles de mensajes y llamadas telefónicas, vino a mi ciudad y pasamos 24 horas juntos. Hicimos de todo, como os podéis imaginar.

Y días más tarde de nuestro encuentro, empezó a hacerme acoso de manera anónima a través de la app Curious Cat (os preguntareis como sé a ciencia cierta que era él si lo hacía tras el anonimato, y es tan sencillo como que me decía cosas que solo le había contado a él y su manera de escribir y expresarse me la tenía más que aprendida) Por cierto, antes de todo este ataque bully tanto suyo como su séquito de arpías de twitter, se encargo de decirme que se había acostado conmigo por pena, que daba asco y que era una gorda de mierda.

Y llegamos a Dani, el último tío con el que he tenido algo. Y digo algo porque no sé ni lo que fue, porque decir follamigos sería erróneo, ya que aunque follamos, era tan malo en la cama, que prefiero ni recordarlo, y amigos tampoco fuimos, así que…

Pero vamos, que este también se acostó conmigo por pena y me dejo bien claro lo que opinaba de mi físico el cual no le gustaba en absoluto.

Con todo este desprecio por parte de los tíos (y ya no os cuento la cantidad de chavales que me rechazaron durante mi adolescencia simplemente por mi físico porque sería un post eterno) es normal que cuando me interesa alguien, sea incapaz de decirle algo respecto a mis sentimientos.

Porque, para qué? De que serviría decir nada si su respuesta va a ser siempre negativa?

Después de tanto rechazo he llegado a la conclusión de que rara vez voy a gustar a alguien.

Y que cuando consigo llamar la atención de algún chico y este empieza a sentir cosas por mí, siempre hay algo que se interpone y hace que cambie la historia y termine mal (si queréis saber a qué me refiero, id al post anterior a este)

En fin, no ha salido el post como yo realmente quería, pero llevaba tres semanas intentando plasmar con palabras todo esto que siento. Al final lo he hecho, pero sin el resultado deseado.

Lo siento, últimamente tengo la necesidad de sacar todo lo que me come por dentro pero por otro lado me cuesta la vida sentarme ante el portátil y escribirlo.

martes, 25 de agosto de 2020

Carta ilusa

Querido tu (ya sabes quién eres) :

No sé muy bien porque te escribo esta carta, cuando cabe la posibilidad de que no la leas nunca.
O si lo haces sea dentro de días, semanas o quizás meses.

Cuando nos conocimos y te dije que tenia un blog (te pase el enlace y leistes algunos de mis posts)  me preguntaste sutilmente "Voy a tener mi propia entrada también?" y yo te conteste un
"Ya veremos" acompañado de un emoji sonriente.

Desde el inicio de todo esto hoy hace justo dos meses, tuve muy claro que serias protagonista de uno de mis post (o de muchos, ojala)

Nos conocimos hace 61 días, casi por casualidad.

Había entrado en la app de AUT con la intención, de borrarla, porque ya estaba harta de todo y de todos los tíos. Pero antes de proceder a la eliminación me dio por mirar si alguien me había enviado un hechizo. Y ahí estaba el tuyo.

De primeras me gustaste mucho, eras y eres el perfil de chico que me encanta.
Y luego al leer tu perfil, fue el empujón definitivo para aceptar tu hechizo y esperar que me escribieras.

No iba con idea de nada, simplemente de charlar con alguien tán friki como yo.

Porque como ya te dije en aquel entonces, yo llevaba meses conociendo a alguien con idea de tener algo.

Pero bastó una sola noche, esa primera noche en la que estuvimos más de 8 horas seguidas escribiéndonos sin parar , para darme cuenta que ya no quería nada con esa otra persona,
y que quería seguir conociéndote y saberlo todo de ti.

Nuestras charlas interminables siguieron, y en apenas 3 días me atreví a hacer algo que no había hecho nunca, hablar por teléfono con alguien a quien conocía de tan poco tiempo y encima por internet.

Esas llamadas de 6-7 horas, hablando de todo y a veces de nada, eran todo lo que deseaba al llegar el final del día. Que me llamaras y escuchar tu voz.

Todo parecía perfecto.
Una serendipia ideal y mágica.
Sin yo buscarte, el destino te había puesto en mi camino.

Lo único malo de todo ello, la distancia.

Esos 300 kilómetros que a simple vista no eran un obstáculo, pues tu tienes a toda tu familia aquí, cerquita mio, y vienes a menudo por estas tierras, y yo, que no tengo ningún problema (por ahora) para ir hasta allí todas las veces que sean necesarias.

Pero ahora esos 300 kilómetros que no serian ningún impedimento para quedar, vernos en persona, y comprobar si todo lo que hemos pensado y sentido a través de un teléfono es real,
son una losa que pesa demasiado y una piedra enorme que entorpece el camino.

¿Porque hemos tenido que conocernos ahora, en plena pandemia mundial?

Y lo bueno que podría darnos esta situación, que es seguir conociéndonos más y más y ver si una relación seria factible o no, tampoco lo tenemos.

Porque te has distanciado a miles de kilómetros metafóricos,
muchos mas de los reales que nos separan.

Y no sé que hacer...

Apenas hablamos ya y tengo miedo de perder todo lo que había ganado en un mes,
y que en otro mes parece que se ha esfumado.

Tengo miedo de perder algo que nunca he tenido, que ilusa soy verdad?

Soy tan ilusa que estoy dispuesta a luchar todo lo que haga falta para demostrarte, que por mi parte, lo que siento y pienso es real y auténtico y que quiero verte cara a cara para poder decírtelo con palabras y mostrártelo con hechos.

Un día me dijiste que no desapareciera sin más, que si llegaba el momento de irme, me despidiera y te dijera adiós.

Ahora soy yo la que te lo pido.

domingo, 9 de agosto de 2020

Ladran, luego cabalgamos

El titulo del post de hoy se debe a una frase que usaba mucho mi padre.

También repetía constantemente "¿Blanco y en botella? Malibu!" Pero no la veía tan apropiada para ponerla como titular.
Como ya sabéis, y si no aquí estoy para refrescaros la memoria, perdí a mi padre el 7 de noviembre del 2018.

En nada hará dos años que se fue y a día de hoy sigo sin hacerme a la idea de que ya no está.

Aún me sorprendo a mi misma de vez en cuando escribiendo algún mensaje en nuestra conversación de whattsapp y al ir a enviarlo caer en la cuenta de que no lo va a leer nunca.

Mi padre y yo nunca tuvimos una relación padre-hija típica y normal. Mis padres me tuvieron con 17 y 18 años, y cuando apenas tenia unos meses, mi padre se tuvo que ir a hacer el servicio militar y se perdió mis primeros pasos y mis primeras palabras.
Cuando volvió yo tenia casi 3 años y fue cuando por fin mi madre y él se fueron a vivir juntos, y empezar una vida en familia.

Pero mi padre estaba poco por casa. 
La paternidad le había venido de sorpresa y le venia grande. 
Y no le culpo, aunque cuando era pequeña no lo entendía y me enfadaba cada vez que quería hacer algo con él pero ya tenia otros planes como irse con sus amigos a tomar cervezas o a algún concierto de Ozzy Ousborne, La Polla Records o los Gun's & Roses.

Con los años crecí y lo entendí.
Sobretodo cuando él volvió a ser padre de nuevo, ya con 30 años y una vida muy diferente.

Todo esto es algo que hable largo y tendido los últimos dos años antes de fallecer y dejamos las cosas más que aclaradas y zanjadas, sin malos rollos ni rayadas, y menos mal.

Porque mi padre y yo, por culpa de varias trifulcas familiares estuvimos unos cuantos años distanciados y sin ningún contacto.

Y todo ese tiempo que no pude disfrutar de él y de mi hermano, es una herida demasiado grande y dolorosa que llevo en el alma ya para siempre.

Como decía, un par de años antes de irse de manera precipitada, empezamos a tener una relación "normal" si es que la palabra normal se podía asignar a nosotros.

Me encantaba ir a verle a su casa, y que se pasara horas enseñándome vídeos de YouTube de algún grupo punk que había descubierto, que me "adoctrinara" con sus discursos independentistas, que me hablara emocionado de lo mucho que le había gustado el último capitulo de Sons of Anarchy que había visto o de como flipaba con Vikings y con la cultura vikinga.

Recuerdo nuestra ultima conversación como si fuera ayer.

Fue un sábado,15 de septiembre. 
Una buena parte de la familia nos reunimos en su casa para celebrar el cumpleaños de mi prima pequeña Helena.

Le había llevado a él un regalo que sabia que le iba a encantar (y así fue, yo nunca fallo con mis regalos) 
Una botella de Fuego Valyrio que luego, cuando todos se fueron al terminar la fiesta, ambos degustamos en varios chupitos mientras hablábamos de nuestras cosas.

En aquella época yo llevaba un año de luto por mi ultima ruptura sentimental. Mi padre me dijo que no quería verme así de triste, y fingiendo risas y carcajadas ante todos cuando en realidad por dentro estaba destrozada.

Quería volver a verme feliz como un par de años atrás.

Por eso me pidió que luchara siempre por lo que quería, fuera un sueño, como el querer ser madre, un trabajo o alguien que me gustara/quisiera.

Me hizo prometerle que no me rendiría nunca ni dejaría que la vida me moliera a palos y disgustos como había hecho hasta ahora.

Y que le echara valor y que hiciera que las cosas que deseaba, sucedieran.

Y se lo prometí. 
La madrugada del 7 de noviembre, alrededor de las 5:30 de la madrugada, mi padre nos dejaba a causa de una subida de tensión mientras dormía.

Todavía recuerdo cuando me llamó mi hermano una hora después para darme la noticia y me quede paralizada. 
No podía hablar ni respirar y le colgué.

Pase de no poder hablar a chillar. 
Chillar de rabia, de dolor, de impotencia...

Y tras 5 minutos gritando y maldiciendo todo, llame a mi hermano para comprobar si lo que me había dicho era verdad o lo había imaginado.

Pero no eran imaginaciones, no. 
Mi padre había fallecido con 53 años, de la manera mas absurda posible y solo 4 meses después de morir mi abuelo.

Los días posteriores fueron una pesadilla.

Porque ademas todo fue muy lento. 
De fallecer un miércoles y no poder darle descanso hasta el domingo.

Fueron días de ir y venir de mi casa en Terrassa a la suya en Santa Coloma de Gramanet.

Días de ver a mucha gente. 
Gente que no conocía, gente que hacia años que no veía, gente que era un alivio ver y gente que era como echar sal a la herida (básicamente, mi abuela y una de mis tías)
El velatorio fue un lugar de reunión de gente de lo más variopinta.

Mi padre era muy querido en toda Santa Coloma.
Llevaba mas de 20 años trabajando en el CAP de Singuerlín y le querían desde los médicos y las enfermeras hasta las viejecitas que iban a por sus recetas cada mes.

Así que allí se juntaron desde gente trajeada, gente del barrio de toda la vida, punkies y redskins amigos de mi padre en los últimos años y amigos de la juventud de mi padre que vestían más "normal"

Fue curioso la verdad.

La ceremonia de despedida fue de aquellas que ponen la piel de gallina.

Mi hermano se arranco a dar un discurso improvisado y aguanto el tipo mientras hablaba ante todos, casi sin titubear. 

Fue el autentico héroe aquel día. 
 Le admiro muchísimo por la fuerza que saco en un momento como ese, porque yo fui incapaz.

Sonaron canciones poco usuales para un funeral.
Obreros somos de Los Muertos de Cristo , Brothers In Arms de Dire Straits y Els Segadors.

Minutos antes de la ceremonia, pude darle un último beso y poner una carta de despedida dentro de su chaqueta.

Mi padre se fue al Valhalla vestido con sus tejanos, sus botas negras, sus tirantes, una de sus camisas, su boina y su Harrington.

Después de su muerte, ya nada es igual.

Pensé que un golpe así de duro uniría más a la familia y nos haría más fuertes, pero ha sido todo lo contrario.

Con el paso de los meses la distancia se ha hecho cada vez mas grande y todos somos mas débiles y quebradizos.

Solo espero que el paso del tiempo nos vaya curando a todos poco a poco.

Solo eso...
Papa, ladran, luego cabalgamos...

A todos los chicos a los que quise

Si, el titulo de esta entrada es casi un calco del de esa película ñoño pastelosa de Netflix. Simplemente he cambiado el "de los que me enamore" por "a los que quise" porque yo solo me he enamorado una vez en la vida. Querer he querido muchísimo y a muchos.
A unos más a otros menos.
La primera vez que sentí la llamada del amor, por así decirlo, fue a muy temprana edad, con 9 años.
Era el primer día de clase y empezaba en un colegio nuevo. Al igual que yo, otros 4, dos chicas y dos chicos, empezaban ese año en ese centro.
Y uno de ellos era él, Juli.
Creo que fue el primer flechazo de mi vida, creo no, lo sé, no tengo duda alguna.
Juli era el chico mas guapo que había visto nunca.
Pero pensar eso con apenas 9 años es un poco ridículo.

Pero no. 
Han pasado los años y a día de hoy sigo pensando que es uno de los chicos mas guapo, y con los años, sexy y atractivo, que he conocido en toda mi vida.

Juli me tuvo enchochada la friolera de 10 años.
Nadie, o casi nadie, estaba nunca a su altura. 
Era como el culmen de la perfección. 
Guapo por fuera pero sobretodo por dentro.

Y os preguntareis ¿Que pasó?

Nada, absolutamente nada.

Porque yo era una completa cobarde y pensaba y sigo pensando que no estaba a su nivel y que aunque le hubiera dicho todo lo que sentía y pensaba, no hubiera cambiado nada.

Obvio que él sabia que me gustaba. 
Pero no creo que fuera consciente de que lo que sentía no era una pillada sin más. 
Yo le quería. Le quería de verdad.

Pero nunca tuve valor de decírselo.

En cambio con Roberto si tuve ese valor.

A Roberto le conocí con 15 años en el instituto.
Era lo opuesto a Juli. 

Mientras Juli traía de cabeza a prácticamente todas las chicas de clase, Roberto pasaba inadvertido.

Metro ochenta, 130 kilos y un carácter tímido e introvertido, hacían que nadie cayera en la cuenta de su existencia.

Hasta  que le conocí. 

Congeniamos desde el minuto uno. 
Nos pasábamos horas y horas hablando. 
Durante las clases nos mandábamos notas y si nos tocaban optativas por separado, nos escribíamos cartas que luego nos intercambiábamos (todo eso aun lo conservo bien guardado en una caja, son recuerdos que no quiero perder nunca)

En Roberto veía todo lo que quería en un chico para ser mi novio.

Así que le eche narices y me declaré...

No me rechazo por no ser su tipo, no estar a su nivel o no gustarle...

Me rechazo porque era gay.

Se me vino el mundo encima, pero le quería tanto, que mi amor por él iba mas allá y seguí a su lado apoyándole en todo.

Acabó el instituto, yo me puse a trabajar, él siguió estudiando, nos distanciamos....y poco a poco dejamos de vernos y de hablar.

Hace 3 años supe de él. 
Está casado con un mexicano viviendo al otro lado del charco. Poco después de perder el contacto se puso en serio a adelgazar y ahora esta fibrado y con un cuerpazo de escándalo.

Por lo visto le paran por la calle a menudo porque le confunden con Justin Timberlake (si, era una versión XXL de él cuando yo le conocí)

Con 19 años ya conocí a Juandi, quién fue mi pareja durante casi 13 años.

En todo ese tiempo solo tuve ojos para él. 

A Juandi le quise muchísimo. 
Es más, durante todos los años que estuvimos juntos, siempre pensé que estaba enamorada, 
pero no.

Luego conocí a Juan Carlos, el que ha sido hasta el momento el único y gran amor de mi vida.

Pero antes de llegar Juan Carlos a mi vida, estuvo Josep.

Josep fue el primer chico que conocí después de mi ruptura con Juandi. 

Nos conocimos en AUT y me fue detrás durante un mes. 

Al principio él era el único que ponía interés, hasta que al final me acabó gustando más de lo que creía, quedamos y...boooom flechazo.

Le quise un montón por todo lo que supuso para mi y mi vida.

 Josep fue un pilar fundamental en la transición a mi nueva vida de soltera, y durante 2 meses vivimos una historia de amigos que se quieren mucho, que disfrutan juntos, pero que no están destinados a ser pareja. 

El mismo día que Josep y yo dejábamos a un lado el rollo para ser solo amigos, apareció Juan Carlos.

Volví a meterme en AUT y allí  estaba, un hechizo de JC, de hacia unos días.

Su foto ya me llamó la atención de primeras.
Rellenito, rubio, con gafas... Lo que a mi me gustaba y me sigue gustando.

Leí su perfil y parecía que lo había escrito yo misma. Nos gustaba exactamente los mismo, excepto unas pocas cosas, que con el tiempo me enseño y de las cuales ahora soy súper fan.

Pero como en toda gran historia de amor había un pero, y un pero bastante grande e importante.

Por aquel entonces yo tenia 32 años, Juan Carlos 21.

Físicamente parecía que esa diferencia de edad era al revés, porque yo parezco mucho más joven de lo que soy y el mucho más mayor. 
Pero aun así la barrera de la edad era muy fuerte para mi.

Pero me gustaba tanto y él hizo lo imposible por conquistarme que finalmente lo consiguió.

Me enamore de él. 
Esta vez si estaba enamorada.


Ya lo estaba antes de verle cara a cara, pero en persona fue algo que no sabría describir con palabras y que aunque lo intentara, me quedaría corta.

Con Juan Carlos supe por primera vez en mi vida lo que es el amor de verdad y con mayúsculas.

Lo notaba en como me trataba, como me hablaba, que cosas me decía y sobretodo, en como me miraba. 
Creo que jamas podre olvidar esa mirada azul suya.

Pero todo lo bueno tiene un final. 
Y estaba claro que perteneciendo cada una a generaciones bastante diferente, lo nuestro no podía durar.

Pero fue bonito mientras duro. Muy bonito.

Me costó mucho superar la ruptura con Juan Carlos.


Lo nuestro se acabó un 24 de septiembre del 2017 y no fue hasta diciembre del 2018 que yo me vi capaz de querer estar con otro chico.

Maldita la hora.

Hacia justo un mes que había muerto mi padre, cuando abrí de nuevo la app de Tinder que tenia abandonada desde hacia semanas.

Curiosendo perfiles, apareció el suyo.

Foto de un chico con perro.
Con un perfil extenso donde explicaba lo que buscaba, lo que ofrecía.... (aunque luego todo fue mentira)

Que me llevó a hacerle match? 

Sinceramente, el hecho de que se llamara como mi padre y mi hermano me hizo creer que quizás era una señal, el destino, yo que sé.

Empezamos a hablar cuatro tonterías un sábado por la tarde, pero como él tenía guardia en el trabajo al día siguiente, no fue realmente hasta el lunes que nos pusimos a hablar en serio.

Seré breve...

El miércoles ya me estaba diciendo que se estaba enamorando de mi, el viernes era la mujer de su vida y el domingo nos conocíamos en persona y empezábamos a salir.

Nueve días después estaba yo conociendo a toda su familia al completo en cenas y comidas navideñas y el tratándome como si fuéramos marido y mujer y diciéndome cada día que me mudara a vivir con él.

Yo estaba en una nube, porque jamás me habían dado tanta importancia como pareja en tan poco tiempo y me ilusione hasta las trancas. 

Todo lo que me decía que hiciera lo hacia, me volví prácticamente una marioneta en sus manos. 

Deje poco a poco de lado a mis amigos y familia. 

Casi todo el tiempo lo pasábamos solos o con su familia o sus amigos. 

Os diré que en el año que estuvimos juntos ni llegó a conocer a mi hermano, y de todos mis amigos, solo conoció a dos y porque son pareja.

No voy a profundizar mucho mas,pero solo os diré que fue uno de los mayores errores que he cometido en mi vida.

Le quise? Con toda mi alma.

Le quise tanto que me dejó 4 veces y volví con él 3.

Hasta que a la cuarta me harte y puse tierra y 
silencio de por medio porque psicologicamente me estaba destrozando.

Mi autoestima nunca ha sido muy boyante, pero él consiguió pisotearla y destrozarla por completo.

Todo lo que me gustaba a mi y a él no, era una mierda. 
Me convenció para que cambiara mi forma de vestir. 
Yo, que el verano antes de conocerle había hecho pasos agigantados en aceptarme y quererme y me había empezado a atrever a vestir pantalones cortos y escote.
No quería que me maquillara,pero no me lo decía claramente. 
Sutilmente cuando me maquillaba me decía que estaba mas guapa sin maquillar y que no tenia sentido que lo hiciera.
Si yo quedaba con Juandi, mi ex, y su mujer (jamás quede con Juandi a solas por respeto a nuestras parejas) automáticamente me tiraba indirectas e insinuaba que me lo iba a follar....

Una vez acabada la relación, gente de nuestro entorno y que entre ellos no se conocen, coincidían en su opinión respecto a él.  

Amigos y familiares suyos y también míos, opinan que era una persona turbia, narcisista, toxica, con una autoestima de mierda que para sentirse mejor me hundía a mi y sobretodo, todos recalcaban lo mal que me trataba.

Pero obviamente yo estaba ciega y no vi nada de todo eso.

Después de mi experiencia con Ignasi, me había planteado no tener nada sentimental con nadie en muchísimo tiempo. 

E incluso como quiero ser madre, hacerlo yo sola sin tener que depender de ningún hombre, visto lo visto con mis experiencias en cuanto a parejas.

Desde que esa historia se acabo el 12 de enero, he conocido a varios chicos. 

A Ferran le conocí en Tinder. 
Me gustaba muchísimo, pero nunca llegué a plantearme nada mas allá de encuentros sexuales, que por h o por b, al final han quedado en nada y no hemos llegado a quedar.

Si quedé con Dani, un chico que conocí en una app que ahora no recuerdo. 
Vivía y vive muy cerca de mi, parecía buena persona....pero no.

Quede con él, tuvimos nuestros 4 polvos (muy) mal echados y me timó 200€ con la excusa (no se si real o no) de que le habían hackeado la cuenta bancaria y ventilado todos el dinero que tenia, y que hasta pasadas 2-3 semanas el banco no le podía devolver todo el dinero.

Tenia un hijo de 3 años del cual tiene la custodia, y no podía permitir que no tuviera ni un euro para comprar comida para el niño y para él.

Y tonta de mi le deje dinero a lo largo de 3 semanas.

Hasta que vi que no era la misma persona que 
había sido durante todo el mes que hablamos por whattsapp y por teléfono, fui testigo de lo agresivo y violento que era con su hijo y como era frío y distante conmigo.

Le dije que ya no quería seguir conociéndole en esa linea y que solo fuéramos amigos 
(lo dije por quedar bien, lo que realmente quería hacer era alejarme lo máximo posible de él porque no me gustaba un pelo su verdadero yo) pero él como buen machito ofendido, giro la tortilla a su favor, dijo que era él quién no quería nada mas conmigo, que había follado conmigo por pena, que le daba asco por lo gorda que estaba y que ya se estaba follando a otra...

En fin....que persona mas "maravillosa" eh

Después de todo esto, decidí quitarme todas las apps para conocer tíos.

Llevaba un mes sin abrir la de AUT y al hacerlo....sorpresa!

Varios mensajes de tíos con los que había hablado en algún momento en los últimos 6 meses y unos cuantos hechizos.

Me puse a borrarlos casi sin mirar quién era el chico que me lo había enviado hasta que le vi a él.

Juan, el prototipo de chico que me gusta a mi.

Leí su perfil y fue como tener un dejavu y recordar a cuando conocí a Juan Carlos. 
Todo lo que le gustaba a él me gustaba a mi. 

Así que acepte el hechizo por inercia.

Me escribió enseguida y fue tan fuerte y brutal el flechazo (por mi parte, claro está) que no tardé mucho en darle mi teléfono para hablar por whattsapp y pasarle los links de mi twitter, facebook e IG para que viera como era realmente y quizás, con un poco de suerte, le gustara.

Parecía que mi "artimaña" había funcionado.

La primera noche, si no recuerdo mal, estuvimos casi 10 horas intercambiandonos mensajes.

Esa "noche" me fui a la cama con la sensación de que el destino me estaba dando una segunda oportunidad.

Pasaron los días y la cosa iba a más.

Empezamos a llamarnos (yo, que nunca, jamás había hablado por teléfono con ningún chico que hubiera conocido en un app) y las llamadas se alargaban hasta 6 horas. 

Hablar con él era una pasada. 
Me sentía tan a gusto....por fin.

Pero como todo no puede salirme bien nunca, 
Juan vive en Zaragoza, zona en la cual el coronavirus esta más presente, percance que boicoteaba la idea de poder vernos en persona.

No sé si eso es lo que ha hecho que él desaparezca.

Hablamos por ultima vez hace dos semanas.

Llevaba días agobiado por toda la situación que hay a su alrededor y yo le dije que no quería molestarle más.

Quizás ahí esta mi error. 

Porque él no ha vuelto a escribirme, y yo, por miedo a hacerlo y encontrarme una respuesta que me rompa el corazón, tampoco me he atrevido a dar el paso.

Llevo escritos 13 borradores distintos expresando todo lo que pienso y siento, pero no tengo valor para enviarle ninguno de ellos.

Este chico si me gustaba de verdad.

Y estoy segura que de habernos llegado a conocer, hubiera pasado exactamente lo mismo que con Juan Carlos, me habría enamorado y por fin, volvería a ser feliz. 


Pero estoy destinada a que no me quieran.

Eso es algo que debo asumir.


miércoles, 29 de julio de 2020

MALDITO 2020 (Y LO QUE QUEDA...)

Llevo una temporada bastante mala.

Todo esto del coronavirus y la alarma constante en la televisión y redes sociales de que otro confinamiento es posible, me tiene fatal de los nervios.

Mi 2020 ya empezó como el culo y no auguraba nada bueno, pero jamas pensé en que fuese a ser así.

Veréis, yo en nochevieja, mientras daban las campanadas y me comía mis 12 uvas, tenia una situación personal muy distinta a la que tengo ahora.

Tenia pareja desde hacia poco mas de un año, y aunque habíamos tenido altibajos, afrontábamos este año con la idea de irnos a vivir juntos e intentar tener un hijo.

Pues bien, nada más empezar el nuevo año me puse a buscar piso donde mudarnos, ya que yo estoy de baja y tengo tiempo libre y mi pareja por trabajo no tenia mucha facilidad para ver pisos. 
Así que yo me iba a encargar de encontrar nuestro nidito de amor.

Tuve bastante suerte. 
A la primera redada de búsqueda encontré uno. Bien situado en mi ciudad, a 15 minutos andando de mi trabajo, al lado de una parque precioso y enorme, con un patio con una pequeña parte de jardín (ideal para Haku y Marley, el perro y el gato de mi entonces pareja) y la vivienda estaba en un estado envidiable, dos dormitorios, dos baños, plaza de parking enorme donde cabía perfectamente nuestra nueva furgoneta y trastero incluido, todo por un precio bastante bueno dado a como estaba el mercado inmobiliario en aquel momento.

Me encantó. 
Y en cuanto salí de verlo escribí a mi novio y le dije la documentación necesaria para poder reservarlo. Ese mismo día me la enviaba vía mail y yo se la hacia llegar al señor de la inmobiliaria.

Con un poco de suerte,ya teníamos nuestro hogar.
(Spoiler: Si nos concedieron el piso y tuve que decir que no)

Ese fin de semana fue como todos los demás. Hicimos maratón de series, vimos alguna que otra película y el domingo, a ultima hora de la tarde...

Estábamos tumbados en la cama, abrazados, y de repente me dice que tiene algo que decirme. 

Mis alertas se encendieron porque sabia perfectamente que significaba eso, porque él mismo me lo había hecho en tres ocasiones con anterioridad.

Si, estáis en lo cierto si pensáis que me dejó.

Y lo hizo con un discurso tan bien pensado, para quedar el como la victima y el pobrecito, diciendo que no era por mi. Que yo era muy buena persona, que hubiera sido la madre perfecta para sus futuros hijos, que siempre me había portado muy bien con él, que yo me merecía a alguien a mi altura...

En resumen, que él sabia que el problema era él, que siempre le había pasado lo mismo con todas sus parejas, que no estaba siendo justo conmigo...

Total, que acabe consolandole yo a él, ofreciéndole toda la ayuda del mundo en lo que necesitara y sintiendo pena por él.

Estuve dos semanas fatal.

Sintiéndome la mala de la película, la que había tirado por la borda todo, la que se merecía lo peor...

Hasta que empece a quedar con mis amigos y mi familia y a hablar con gente.

Gente que no se conocía entre si, curiosamente tenia la misma opinión respecto a mi ex.

Que no era trigo limpio, que era toxico, narcisista, manipulador, mala persona, que me trataba fatal....

Pues obviamente yo todo eso no lo había percibido. 
Mucho menos el hecho de que me tratara mal.

Después de eso empece a sentirme mucho mejor y menos culpable.

Rechacé todo contacto con mi ex por mi bien psicológico y poco a poco y con muchas charlas con esas personas que habían vivido mi relación desde fuera, fui desenterrando recuerdos que mi subconsciente había querido que no fuera consciente de ellos.

Comencé a darme cuenta como esa persona, sutilmente, me presiono para adelgazar, me apartó poco a poco de mi familia y amigos, consiguió que cambiara mi estilo de vida y de vestir y minimizó mi baja autoestima hasta casi hacerla desaparecer.

Gracias a todo eso, ahora pienso que no soy suficiente para nadie.

Que cuando un chico se interesa por mi no es verdad, que finge o se esta riendo a mi costa.

Que no puedo gustar ni por mi cuerpo ni por mi mente.

En fin, que no merezco que nadie me quiera nunca mas.

A pesar de pensar eso, en estos meses he tenido momentos de "lucidez" en los cuales me he dejado engatusar por algún que otro tío.

En marzo decidí volver a las apps de ligoteo.

No me planteaba una relación ni loca, pero bien me merecía que me dieran un buen meneo de vez en cuando o que me empotraran de tanto en tanto.

El primer chico que me interesó como para plantearme irme a la cama con él apareció a principios de abril, en plena pandemia.

Hablamos unos días, y de repente, desapareció.

Pues nada, a por otro pez, que el mar esta lleno de ellos.

Y así conocí a G (nombre ficticio para referirme a semejante cobarde timador)

De primeras ya empezó mal, porque durante 5 días me oculto que tenia un hijo de 3 años. Muchas luces no tenia el muchacho cuando nada mas conocerme me agrego a facebook y instagram y poco me hizo falta para descubrir yo la verdad. 

No pasaba nada. A mi no me importaba que fuera padre y entendí que no me lo dijera por miedo, como según me dijo él.

A las 3 semanas de estar hablando empecé a notarle alterado y nervioso cuando hablábamos por teléfono, hasta que le sonsaque el motivo de porque estaba así.

Le habían hackeado la cuenta bancaria y le habían dejado sin nada. El banco le iba a devolver el dinero pero tardarían unas 3-4 semanas. 

Le pregunté si podía pedirle dinero a sus padres y me dijo que prefería no hacerlo, porque sabrían lo que había pasado, se llevarían un disgusto y lo pasarían mal. 

Así que yo, que a veces parece que me posea una O.N.G., me ofrecí a dejarle algo de dinero para que por lo menos pudiera comprar comida para el niño y para él.

A todo esto, él tenia la custodia del crió porque la madre no era apta...

A lo largo de las siguientes 3 semanas le dejé un total de 200€ en comprar al supermercado (iba con él a comprar, así que sé que se gastaba el dinero en eso y no en otras cosas, algo es algo...)

Bien, llegamos a quedar, lógicamente. 

Dormí unas cuantas veces en su casa incluso. 

Pero yo veía cosas en él que no me gustaban como para plantearme algo más. 

Primero, no teníamos gustos en común, ni conversaciones interesantes, en la cama, para mi, era malísimo, no era nada cariñoso....

Y lo peor de todo, y lo que me hizo huir por patas fue su hijo. 

Me había comentado que estaba pendiente de que le hicieran pruebas para ver si era hiperactivo o autista, y bien...yo he tratado con niños así por mi pasado como niñera y educadora infantil y ese niño no era nada de eso.

A veces me daba miedo. 

Me pegaba patadas, puñetazos, cabezazos, me tiraba del pelo, me quitaba el móvil y amenazaba con tirarlo por el balcón... 

Luego fui entendiendo porque era así.

Su padre le tenia atemorizado, y cuando hacia alguna trastada, por mínima que fuera, empezaba a chillarle y se lo llevaba a su habitación y le pegaba.

Eso me aterro y fue cuando decidí no tener ningún tipo de contacto más con él.

A todo esto, el otro chico con el que había estado hablando en abril, reapareció, y pensé en centrarme en él.

A G le dije que ya no quería seguir conociéndole en ese sentido pero que si quería podíamos ser amigos. 

Giro la tortilla a su favor diciendo que era él quien no quería nada conmigo, que había follado conmigo por pena y que le daba asco porque estaba gorda.

Le dije que me parecía lamentable su actitud de machito ofendido y que solo esperaba que me devolviera todo el dinero que de buena fe le había dejado. 

No me contesto y me bloqueo de todo.

Así que por intentar ser buena persona con quien no se lo merece, perdí dinero, dignidad y amor propio.

Pero bueno a lo que iba antes, decidí poner todas mis ganas e interés en ese otro chico.

Pero es que era casi misión imposible.

Tenia que sacarle las conversaciones con sacacorchos. Tampoco teníamos nada en común, 
y para colmo, intente quedar 3 veces con él, 
y las 3 veces me plantó con excusas tontas como que hacia mucha calor un domingo por la tarde o que el viernes por la noche no le iba bien y punto.

Así que me harté.
Me harté de él y de todos los tíos y decidí cerrarme todos los perfiles de 
Tinder, Badoo y AUT

Para mi sorpresa, después de semanas sin mirar mi cuenta de AUT, tenia un hechizo de alguien que llamo mi atención de primeras.

Por las fotos era claramente el perfil de chico que me atraía físicamente.

Luego leí su descripción y comprobé que era perfecto para mi. O casi.

La única pega...nos separan 300 kilómetros

Prácticamente toda su familia vive aquí, porque sus padres, ambos, son de aquí. Lo cual hace que venga muy a menudo por estas tierras.

Es mas, la primera noche estuvimos mas de 8 horas seguidas hablando y tuvimos, al menos para mi, una conexión especial, que solo había sentido una vez en mi vida, y fue con la única persona de la que me he enamorado.

Esa misma primera noche decidimos que si o si nos veríamos antes del 20 de julio.

O el vendría o yo iría. 

Y así, cara a cara, comprobaríamos si todo lo que sentíamos por mensajes y llamadas, era real.

Pues bien. 
Empezaron los rebotes, se incrementaron los contagiados por coronavirus, su comunidad autónoma y la mía eran las 2 más perjudicadas del país....vamos, que no hemos llegado a quedar.

Y lo peor de todo,es que toda esta situación ha enfriado esa conexión tan mágica que había, al menos por su parte por lo que estoy comprobando.

Ya apenas hablamos, tarda horas o incluso días en contestarme los mensajes. 

Yo ya no sé si escribirle o no y llevo 3 días sin decirle nada porque tengo la sensación de que le molesto y de que ya ha perdido todo el interés que podía haber tenido en mi.

En fin, como veis, nunca tengo suerte con el sexo contrario. 

NUNCA.

Y hasta aquí mi 2020 en cuanto a temas amorosos/sentimentales.

Aún quedan 5 meses para acabar este año.

Hagan sus apuestas!





sábado, 25 de julio de 2020

DESAPARECER

Tal día como hoy, hace 3 años, empezaba un periodo de 2 meses muy duros para mi.

Mi pareja de entonces, aquella persona que consiguió que me enamorara por primera vez en la vida y que no haya conseguido volver a hacerlo porque nadie consigue estar a la altura después de su paso por mi vida,me pidió algo.

Llevaba unas semanas raro (bueno, más raro de lo normal) 

Vino a mi casa y tuvimos una charla al respecto.
No estaba bien y necesitaba cierto tiempo para él mismo.

Me pidió que le entendiera y que respetara su decisión.
¿Y como no iba a hacerlo?

Le dije que se tomara el tiempo que hiciera falta, pero que no me dejara de lado.

Que aunque fuera un mensaje cada noche para saber que seguía bien, era lo único que le pedía, nada mas.

Los primeros 3 días así fue. Cada noche un mensaje suyo alentándome de que estaba bien y que seguía queriéndome. Seguía...

Pero esos mensajes dejaron de llegar.

Le escribía preocupada pensando que le 
podía haber pasado algo y él, o leía los mensajes y tardaba hasta una semana en contestarme, o ni siquiera lo leía hasta pasados 5-6 días.

Aquellos días fueron muy devastadores para mi.

Veía como poco a poco el amor de mi vida se estaba alejando de mi, que le estaba perdiendo, y yo no sabia que hacer para evitarlo, solucionarlo o dejar que pasara de la manera menos dolorosa.

En dos meses le vi un día y medio, y recuerdo perfectamente que día fue, el 15 de agosto.

Fui a buscarle a la oficina, cogimos juntos un tren para venir a mi casa, cenamos pizza, vimos capítulos de It's Always Sunny in Philadelphia y dormimos juntos. Por penúltima vez...

Al día siguiente se fue, diciéndome que me quería y que nada de lo que sentía por mi había cambiado. 
Pero que seguía necesitando ese espacio un poco mas.

Después de eso prácticamente desapareció.

Volvía a no leer mis mensajes hasta pasados varios días desde que lo había enviado, o los leía y pasaba de ellos.

Hasta que a mediados de septiembre me dijo de quedar para hablar.

Le pregunte si eso significaba que iba dejarme y me dijo que no.

Que solo quería hablar conmigo para contarme en que punto estaba en su vida.

Por diferentes motivos el vernos se pospuso hasta 5 veces, pero al final el 24 de septiembre vino a mi casa.

Yo, tonta de mi, le había escrito una carta preciosa, expresándole todo lo que pensaba de él, cuanto le quería, admiraba y apoyaba.

Quede como una gilipollas cuando después de leerlo me dijo literalmente: "Me vas a matar..."
acompañado con esa expresión de pena que me ponía siempre que se sentía mal por algo que a mi me dolía y con esos ojines que siempre me desbarataban y me dejaban sin palabras.

Sabia perfectamente lo que seguía a continuación de aquellas 4 palabras de mierda, y me puse a llorar desconsoladamente.

Y él me abrazo, me pidió perdón, me pidió que no le odiara por ello, que no le apartara de mi vida, que le dejara ser mi amigo...

Me soltó un discurso precioso, muy emotivo.

Pero que como podéis imaginar, luego no cumplió nada de lo que en él decía.

En cambio yo cumplí y sigo cumpliendo todo lo que le dije. 

Que jamas podría odiarle (a pesar de haber hecho cosas asquerosas referentes a mi y de haber dicho mentiras y barbaridades sobre mi por ahí a gente que no me conoce pero que se ha puesto en contacto conmigo para que supiera la verdad) 

Que siempre iba a quererle por todo lo que había significado para mi el conocerle y que formara parte de mi vida.

Y que tenia mi amistad para toda la vida (si, soy tan inocente e ilusa que a día de hoy tiene las puertas abiertas de mi amistad, a pesar de todo)

Sabéis lo mejor de todo? 
Que después de todo aquello, de que cortara conmigo... se quedo en mi casa.

Vimos una serie, cenamos y dormimos juntos.
Por ultima vez.

Al día siguiente los dos juntos cogimos un tren hacia Barcelona porque, ironías de la vida, ambos íbamos un concierto de La Casa Azul.

Él con sus amigos y yo con los míos, obviamente.

Porque a todo esto, en el año y medio que estuvimos juntos jamas me juntó con sus amigos ni él se mezcló con los míos.

Como tampoco pude nunca publicar fotos de él o con él en mis redes sociales, ni hacer publica con datos "personales" nuestra relación.

Vamos, que de puertas para adentro estábamos juntos y enamorados, pero de cara a la galería, ni nos conocíamos.

Con todo esto que acabo de contar quiero pedir algo a todos esos tíos que aparecen y desaparecen cuando les da la gana, estando en una relación o cuando están conociendo a alguien y dicen que les gusta esa persona.... NO LO HAGÁIS.

Si no tenéis claras las cosas, cortad.
Si lo tenéis claro, dejad de marear y cortad.

Pero no juguéis con los sentimientos de las personas, porque podéis hacer un daño, a veces irreparable, crear muchos traumas e inseguridades y joderle la vida a alguien.